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lunes, 26 de mayo de 2014

0 Curiosidades sobre literatura [I]


El mundo literario está lleno de anécdotas, algunas muy conocidas y otras no tanto. Concretamente hoy quiero hablar un poco de Tolkien. Todos le conocen:
No solo es el padre de un mundo de fantasía propio, sino que es el padre de la fantasía épica actual, y un gran filólogo.

viernes, 8 de marzo de 2013

0 Artículo: El mundo de lo breve

Cuando hablamos de las grandes obras de la literatura pensamos en novelas extensas, grandiosas y apasionantes, que dejan en tensión hasta el último momento, y que se desarrollan, por lo general, en el marco del pensamiento de su época, mostrando una historia compleja y realista, una composición de un genio visionario que, en conjunto, expone una multitud de elementos que encajan a la perfección; pero casi nunca nos acordamos de las historias breves.

Los textos breves, historias de pocas páginas, narraciones puntuales, situaciones desprovistas de contexto histórico y social, o que evitan construir uno propio sirviéndose de la convención de su tiempo, tienen su propio mundo literario; el mundo de lo breve es, en cierta medida, un mundo poético, artístico, pero no grandioso: busca la concisión, la especificidad, y casi siempre expresiones que den a entender algo más.

Por este mundo se mueven Las ensoñaciones del paseante solitario de Rousseau, los Cuentos, historietas y fábulas del Marqués de Sade, los ensayos de Albert Camus, los cuentos de Hermann Hesse, de Julio Cortázar o de Mario Benedetti; Seda de Alesandro Baricco, Un minuto para el absurdo de Anthony de Melo, Destino Zoquete de Cesar Strawberry y Alejandro Feito, Vorágine de Alexander Drake, y Dios eschiste de Juan Abarca, entre muchos otros, incontables.


Lo breve, además de rápida lectura, expone otra visión literaria: hace falta especificar, ir al detalle que interesa destacar, y exponer el texto de tal forma que el lector transcienda lo escrito y conozca o interprete el contexto de aquello que se narra. Al escribir una novela, podemos detenernos en detalles del contexto, creando un mundo a nuestro antojo, pero en las historias breves es requisito fundamental ir al grano, al meollo, y no detenerse en temas secundarios. El lector también lo nota así, y comprende mejor lo que el autor pretende transmitir.

Entrar en esta categoría de lo breve no es específico de la ficción ni del ensayo; podemos encontrar reflexiones como las de Rousseau, o Guy Debord (La sociedad del espectáculo y Comentarios sobre la sociedad del espectáculo), también enfoques sobre experiencias propias, como ocurre en muchos cuentos de Hermann Hesse; reflexiones en cierto grado profundas y filosóficas, como en Un minuto para el absurdo, o simplemente pensamientos cualesquiera, incluso majaderías, historias que incitan y traen ideas extrañas y poco convencionales, como hacen el Marqués de Sade, Juan Abarca, Cesar Strawberry, Alejandro Feito o Alexander Drake. Tampoco es necesario que uno de estos libros de lo breve contenga historietas inconexas, que nada tengan que ver entre sí; puede tratarse de capítulos o partes breves de un mismo contexto, de una misma historia, como en Seda (también en Un minuto para el absurdo, y La sociedad del espectáculo).

En muchos casos nos recuerdan a la poesía, y en cierta forma son una poesía, solo que prosaica. En este sentido, considero un paso intermedio la labor literaria de Walt Whitman; este hombre del siglo XIX, que escribió tanto prosa como poesía, es considerado como uno de los primeros y más representativos poetas de verso libre. La prosa breve es, por lo general, poetizada, y adopta a veces un sentido similar que la poesía libre, solo que en otra estructura; esto es algo muy difícil de afirmar en la gran novela.

Escribir de forma breve puede ser una ocupación laboriosa, o un entrenamiento intelectual, o un desarrollo crítico, o una explosión de sentimientos, o todo ello junto, y más.

miércoles, 6 de marzo de 2013

2 Artículo: Dan Simmons


Dan Simmons, escritor norteamericano, nació en Peoria, Illinois, en 1948. Recibió el Bachelor of Arts de inglés (algo así como una licenciatura en filología inglesa) de Wabash College en 1970, y el Master en Educación de la Universidad de Washington. Durante varios años se dedicó a la enseñanza de niños superdotados mediante un programa de estudios (APEX) que fundó y coordinó él mismo, y que estaba presente en 19 colegios para unos 15.000 estudiantes.

Publicó su primera historia, “The River Styx Runs Upstream” (“El río Éstige corre aguas arriba”), en 1982, y poco después la famosa Song of Kali (Canción de Kali, de 1985); pero fue después, en 1987, cuando empezó a dedicarse por entero a escribir.

Su trabajo más conocido, Los Cantos de Hyperion (que consta de dos partes: Hyperion, o “El ciclo de la caída” y Endymion, o “El ciclo del ascenso”, que a su vez se dividen en dos libros cada una, respectivamente: Hyperion y La Caída de Hyperion; Endymion y El Ascenso de Endymion), ha dado la vuelta al mundo y ha sido reconocida como una de las obras maestras de la novela cyberpunk, especialmente la parte de Hyperion, que ganó en conjunto los premios Hugo, Locus, Bram Stoker, British SF, Japan Hugo, SF Chronicle, Selun-Sho, y Prlx Cosmos, quedando finalista en Nébula; sin embargo, los últimos dos libros de la saga (que se publicaron 6 años después) no tuvieron la misma repercusión que los anteriores, y entre ellos solo destacó El Ascenso de Endymion con el premio Locus. Pese a ello, es difícil para un lector de Simmons no sentirse atraído hacia este casi-clásico de su literatura, que, personalmente, puedo decir que concluye de forma magistral, aunque no case completamente con la idea en conjunto que transmite la primera parte.

Simmons ha publicado hasta la fecha más de 25 novelas, alrededor de 30 historias cortas de ficción, y algunos trabajos de no-ficción (introducciones a otras novelas y artículos). Entre sus últimos trabajos, destaca la triología sobre el detective Joe Kurtz (Hardcase, Hard Freeze, y Hard as Nails), siendo publicado en España el último libro (Frío como el acero) en octubre del año pasado; y el final de la saga Ilium / Olympos. También las novelas históricas están apareciendo últimamente entre sus publicaciones, como The Terror (sobre la expedición al ártico de sir John Franklin, en 1847), Drood, o La Soledad de Charles Dickens (que trata los últimos años de vida de éste, contados por su amigo Wilkie Collins, y la extraña presencia de un ser llamado Drood), y The Abominable (prevista para octubre de 2013, y que narra la búsqueda de dos escaladores, George Mallory y Andrew Ivine, perdidos en el Monte Everest en 1924).

Otra de sus últimas novelas, Flashback, publicada en 2011, está pendiente de traducción en España; esperemos que podamos leerla pronto y no defraude.

lunes, 4 de marzo de 2013

7 Opinión: Doblajes o VO, esa es la cuestión


Una de las discusiones más frecuentes entre los seguidores de las series es el eterno debate entre si es mejor el doblaje castellano o el doblaje latinoamericano. Los Simpson son el ejemplo más claro, y en Internet existen verdaderas discusiones sobre este tema. Se trata de algo muy común: a cada uno le gusta más la versión que le suena más familiar, y eso muchas veces se traduce a hacerle ascos al resto. En Latinoamérica insisten (y no les falta razón) en que los españoles hablamos a gritos, y a nosotros su doblaje nos parece demasiado plano, y nos da rabia que cambien los nombres de los personajes. Pero todo es cuestión de costumbres: sólo tenemos que recordar que nuestras películas y series de la infancia se doblaban casi todas en Latinoamérica. Ahora mismo escuchar La Sirenita o Scooby Doo en castellano nos produciría el mismo rechazo.

La falta de costumbre provoca en general que tendamos a rechazar lo extraño y desconocido. Y esto también se aplica a los subtítulos. Cada vez más gente se aficiona a ver las películas y series en versión original subtitulada, pero sigues encontrándote con personas que afirman que "no les gusta leer", que "les dan pereza los subtítulos" o que "viéndola subtitulada no se enteran bien". 

Y yo puedo afirmar por experiencia que pasarse a la versión original tiene más ventajas que inconvenientes. Mi primera toma de contacto con los subtítulos fue cuando tenía unos 13 ó 14 años. Por esa época empecé a aficionarme a ver series de anime. Eran series diferentes a las que veía de niña (Pokémon, Digimon, Oliver y Benji, Sailor Moon... a las que aún no llamaba anime, sino "dibujos japoneses"), estaban dirigidas a un público más adulto, y me gustaban mucho. Sin embargo no soportaba el doblaje al castellano (en el caso de que existiera, ya que muchas no estaban licenciadas en España. Así me acostumbré a verlas subtituladas, y descubrí que era mucho más cómodo de lo que parecía en un principio. Más adelante comencé a ver, además del anime, series americanas y británicas. En un principio las veía dobladas, ya que me resultaba más cómodo encontrarlas así. Pero una vez me ponía al día con ellas tenía que verlas en VOS. 

El paso de las voces del doblaje a las voces originales siempre se hace algo extraño, al principio parece que los actores hablan muy rápido, que no va a dar tiempo a seguirla. Pero una vez se acostumbra el oído es fácil darte cuenta de lo que te estabas perdiendo con el doblaje. Los actores no sólo trasmiten con los gestos, sino con la modulación, el tono de voz... y viendo doblajes te pierdes gran parte de su interpretación.  Algunos doblajes se cargan totalmente la actuación del actor, como es el caso del doblaje de Sherlock. El actor inglés tiene una forma de hablar muy peculiar, mientras que el doblador es uno más. Luego hay casos que son realmente sangrantes, como The Walking Dead (que carece de emoción) o Misfits (que usa voces muy sobreactuadas, y se carga el tono sarcástico de la serie original). Otro valor añadido es que facilitan la comprensión del inglés, que hoy día siempre viene bien. 

Con esto no quiero desmerecer el trabajo de algunos doblajes, ya que los hay realmente buenos. Sólo quiero destacar que hay alternativas, y que vale la pena conocerlas todas. Y creo que se le da poca importancia a la versión original, pues en otros países las series (a excepción de las infantiles) no se doblan. De esta forma se ahorra dinero y se fomenta el aprendizaje de otros idiomas. Sería un avance dar la opción de subtítulos en todos los canales de TV e idear iniciativas más arriesgadas, como los cines en versión original.